
Corría el año 1984…. Y en una calurosa tarde de Febrero Doña Marta daba a luz al héroe de esta aventura., un niñito de ojos claros…a quien pusieron de nombre Sebastián, en honor a un Sebastián muy conocido, pero que no viene al caso nombrarlo.
Ya de niño, al pequeño, le fascinaba inventar e imaginar historias…, se pasaba horas y horas con sus muñequitos, a quien los enfrentaba en encarnizadas batallas, e increíbles aventuras….

Y así se hizo amigo de Mafalda y Manolito, peleó contra los romanos de la mano de Asterix y Obelix, plantó un Baobab con el Principito, descubrió junto a Robert Langdon los secretos del Código Da Vinci, y tomó sus primeras decisiones con los tomos de “Elige tu propia aventura”.
En la secundaria, lo llevaron al campo a tomar mate con un tal “Martín Fierro“, un gaucho duro y matrero al cual mejor tenerlo de amigo.
También lo conoció a Borges quien le mostró el Aleph, y se
metió en el oscuro “Túnel” de Ernesto Sabato.Todo era muy lindo, pero….
Un día, llegaron los 18 años, y junto a ellos una gran responsabilidad….”EL FUTURO de Sebastián” debía ser elegido….
-- VOS TENES QUE SER CONTADOR, COMO TU TIA!
--NO, NO, NO….Contadores hay muchos…va a pasar hambre… mejor que estudie Derecho
--Lo que esta de moda son las carreras cortas, hacete un cursito de martillero publico!!
-- BLA, BLA, BLA….

Complicado y aturdido, nuestro joven se metió en el mundo de

Diciembre del 2001, el país atravesaba un momento muy difícil, con la devaluación el dólar se ponía
Esto, sumado al consejo de un amigo, hizo que Sebastián se ponga estudiar de lleno Comercio Internacional, con la esperanza de tener una rápida salida laboral, aunque sin mucho entusiasmo al respecto.
Sintiendo más obligación, que pasión por lo que hacía, Sebastián logró finalizar dos años de carrera…, consiguió un trabajo afín, y se asentó en
Tod
La voluntad para agarrar esos libros de leyes aduaneras era mínima, y sinceramente ya no se veía trabajando toda su vida con exportaciones e importaciones.
Se sentía triste y frustrado, tanto tiempo invertido en leyes y números….para nada.
Pero…. ¿iba a poder encontrar algo acorde a
sus necesidades? Y aun así si lo encontrará, ¿iba a tener el valor de hacer un cambio de dirección tan brusco??
No fue nada fácil, pero finalmente su pasión y sus ganas, reunieron a Sebastián nuevamente con lo que mas le gustaba, crear, idear, imaginar…
Y esta es la historia de cómo este joven, un día empezó a estudiar Publicidad.


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